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LA FAMILIA – Pimpinela REFLEXIONES SOBRE LA FAMILIA Mariano García Cartagena Hasta hace poco tenía la idea de que era muy importante desgajarme de la familia en que nací, independizarme y formar mi propia familia. Mi relación fue más bien indiferente en la relación familiar; mi cariño era hacia las personas, consecuencia de una relación íntima desde la infancia. Pero he ido dándome cuenta de que la familia es más que un grupo al que pertenecemos desde el nacimiento hasta nuestro matrimonio. Que además de la relación personal, hay muchas más relaciones a tener en cuenta. Cuando he visto a mis hijos hacerse mayores, he pensado: "HARIAMOS UN BUEN EQUIPO". Y al hilo de esta idea, que también con mis padres, mis hermanos y mis cuñados haríamos un buen equipo. Y con mis primos y mis tíos. Y así, he tomado conciencia de familia. Como los proletarios tomaron conciencia de su clase, o como una nación toma conciencia de serlo. Pertenezco a mi familia, y mi familia me pertenece. Soy un CONVERSO a la familia. La familia en nuestra cultura La idea de formar una familia independiente se absorbe del ambiente. Es lo que se hace: formarse (para ser un hombre de provecho), independizarse (el casado casa quiere), y trabajar para sacarlo todo adelante (con la diligencia de un buen padre de familia). Pero la familia formada ÚNICAMENTE por el matrimonio y los hijos (hasta que forman la suya), esta FAMILIA NUCLEAR que dicen los sociólogos, existe en nuestra cultura desde hace poco más de un siglo. La verdad es que resulta difícil mantener una estructura familiar EXTENSA en nuestro tiempo. Viviendo al ritmo de una ciudad cuesta mantener relaciones estrechas. El trabajo por cuenta de otros en la industria o en los servicios hacen que las empresas familiares no sean necesarias como antes. El modelo de triunfador (a lo que estamos obligados) es el individuo que se ha hecho a sí mismo empezando desde la nada. En fin, así se orienta la familia MODERNA. Pero la modernidad no significa que sea necesariamente mejor. Aunque esta evolución ha hecho posible hacer frente a una época nueva como la nuestra, es MUCHO MÁS lo que se puede perder. Porque la familia NUCLEAR es incapaz por sí sola de llevar a cabo sus funciones. La fragilidad de la familia nuclear Frente a la presión consumista la familia nuclear está en desventaja. Los estrategas romanos ya decían: "DIVIDE Y VENCERÁS". Nosotros nos dividimos por nuestra cuenta desde el principio, y así es más fácil que nos vendan la burra. Además, compramos al por-menor: cuarto-y-mitad por aquí, kilo y medio de otra cosa, un par de latas por allá, unas botellas por otro sitio, cada uno su lavadora, y de esta forma nos sale más caro. Si hay dificultades económicas, la cosa se puede poner muy dura sin ayuda. Por supuesto, recurrimos a la familia ante necesidades de vivienda, o para que pague las púas que se nos atragantan. Cuidar a los que no pueden valerse por sí mismos es un verdadero problema. Los ancianos, y los enfermos de alguna duración trastornan todos los planes. Los niños, no tanto, porque ya se cuenta con que hay que dedicarles bastante tiempo, pero también atan mucho. Como hay muchas tareas a hacer, pero sólo dos a repartir, a cada uno le toca mucha carga. Limpiar la casa, ir de compras, obtener ingresos, cuidar a los niños, hacer la comida, administrar las cuentas, reparar las chapuzas, prestar atención a los otros, arreglar el coche, las mil cosas y cosillas de cada día. Y eso, durante muchos años, puede resultar agotador. Empezando desde cero, o poco más, como la familia NUCLEAR tiene una duración relativamente corta, el tiempo no da de sí para formar un patrimonio adecuado. Y eso siempre que los ingresos tengan una continuidad. Bueno, siempre queda una pensión de jubilación, que el Estado sí tiene patrimonio suficiente (o eso esperamos). Frente a las agresiones de todo tipo, la familia NUCLEAR está bastante indefensa: agresiones físicas, económicas, legales, administrativas, afectivas, sociales, naturales. No es posible sentirse suficientemente seguro. Inevitablemente surgen conflictos en la familia. Pero no hay a mano mediadores a quien recurrir, que vean las cosas desde fuera sin pasión, o que al menos se lleven a los niños un rato mientras se aclaran las cosas. También puede haber situaciones afectivas en las que sería preferible el consuelo o el consejo de alguien distinto del cónyuge o de los padres. En las relaciones sociales, al igual que ante los poderes públicos, vendría bien un puente para el individuo aislado. Sin poder decir "SOY HIJO DE ..." o "SOY DE LA FAMILIA ..." tendríamos muchas puertas imposibles de abrir. Solos, no podemos aprovechar el prestigio ni las relaciones de los otros. En fin, que la familia nuclear resulta muy frágil en muchos aspectos. Por suerte se mantienen relaciones con la familia primitiva, y cuando esa fragilidad se pone de manifiesto, podemos olvidar por un tiempo nuestra independencia, nuestro "GRACIAS, YA NO OS NECESITO", y pedir, exigir o convencer, para obtener ayuda. La familia extensa Una definición: Varias generaciones de familias nucleares, que mantienen relaciones personales, afectivas, educativas, económicas, laborales, patrimoniales, sociales y asistenciales especialmente estrechas, y QUE TIENEN CONCIENCIA de formar un grupo social diferenciado. Todos tenemos conciencia de nuestra familia NUCLEAR. Pero nuestra familia original no ha desaparecido; mantenemos relaciones habituales, y también con la del cónyuge; y recurrimos a ellas cuando hay dificultades económicas o afectivas. Ventajas y problemas de la familia extensa La Procreación: Aunque tener los hijos es cosa de cada pareja, implica al resto de la familia. La madre está limitada en los últimos meses del embarazo y durante la lactancia. La familia es su apoyo en esos momentos. Animar en los períodos más duros. Compartir la ilusión y los miedos. Encargarse de los niños mayores y de la casa en los días del parto. Explicar cómo darle la teta al crío. Permitir una mayor libertad de movimientos. Todo eso lo puede hacer mejor la familia EXTENSA, con el pequeño inconveniente de que se pierde algo de intimidad. Es importante saber que las limitaciones de la madre son sólo por tiempo muy corto, algunos meses tan sólo; es un error suponer que como consecuencia de esos meses la mujer puede únicamente dedicarse a la casa y a los niños el resto de su vida. La Educación Afectiva: Para los pequeños, la familia EXTENSA es un paraíso. Como la familia numerosa, pero mucho más. Es más fácil encontrar a alguien disponible para hacer unos mimos, para organizar unos juegos, para escuchar las fantasías infantiles. Es más fácil que haya un tío o un primo mayor para esas cosas. Los niños encuentran más modelos a imitar, más compañeros de juegos, y se adaptan desde la infancia a distintas maneras de ser, caracteres y costumbres. Aunque al haber más gente relacionada hay más posibilidad de fricciones, suelen ser más superficiales, y es posible mantener a los críos al margen, sobre todo de las crisis matrimoniales. Afectivamente resulta una mayor estabilidad; incluso una grave crisis matrimonial no supone una ruptura. Puede haber una dificultad seria: la tendencia a la uniformidad, a diluir las diferencias personales; o al revés, a acentuarlas, mostrando favoritismos; puede ser un equilibrio difícil, mucho más que sólo entre los hijos de un mismo matrimonio. La Educación Social: La posibilidad de relacionarse desde el principio con más gente permite que los niños sean más sociables, con un trato más fluido. Se fomenta la cooperación, y no sólo la competencia. Hay más conocimientos prácticos que ofrecerles. Al no haber grupos de edades, sino un continuo, el CONFLICTO GENERACIONAL es muy suave: entre padres e hijos hay personas de edades intermedias. Por eso mismo, hay que cuidar el desarrollo de la iniciativa personal, fomentando incluso la rebeldía, porque la comodidad de que las cosas sigan igual reduce los disgustos de cada día, pero crea problemas al poco tiempo. La Economía: Al ser una unidad de consumo mayor, la familia EXTENSA puede ser mucho más eficaz, y consumir con menor coste: leche por cajas, fruta a granel, lavandería tipo industrial, trasporte común, servicio doméstico para todos, ... Pero la familia puede ser también una unidad de producción, y no sólo mediante empresas familiares: muchos productos pueden emplearse para auto-consumo: vivienda, productos agrícolas, productos comerciales, valen como ejemplos; cualquier miembro de la familia con actividad profesional independiente puede prestarla a las demás actividades familiares, y a su vez beneficiarse de las relaciones de los demás miembros; al igual que los empleados por cuenta ajena; los miembros jóvenes pueden incorporarse más fácilmente a la actividad económica, sea trabajando en las empresas familiares, o empleando las relaciones existentes, o mediante recursos para iniciar nuevas actividades; al haber un reparto más eficaz de las tareas domésticas, que ya no se encargan siempre a todas las mujeres, habrá mas miembros con posibilidad de desarrollar actividades externas; la potencia económica de la familia en conjunto frente al mercado es muy superior a la que resulta de la suma de cada una de sus unidades. Con todo, hay inconvenientes serios que resolver: si el negocio familiar puede absorber a todos los nuevos miembros, se hace innecesaria la iniciativa individual, lo que sería una gran pérdida; hay una dependencia económica (también la hay ahora, ¿no?) más directa, que puede resultar incómoda y frustrante; las diferencias entre los miembros son pequeñas, y eso puede dar lugar a sentimientos de injusticia, de que uno aporta más de lo que recibe, y a rivalidades económicas de este tipo. El Patrimonio: No se empieza desde cero. Es posible dedicar más recursos a la capitalización. La mayor duración de la familia EXTENSA (varias generaciones) permite acciones a muy largo plazo. Y se mantiene incluso si el matrimonio no sigue, por muerte o por ruptura. Hay que asegurar que todos participen en la propiedad, de hecho y de derecho. Y tarde o temprano se presentará la necesidad de dividirlo. Función asistencial: Resulta muchísimo más fácil repartir las tareas de cuidar a los niños, a las embarazadas y lactantes, a los enfermos, y a los viejos. Y la defensa de los intereses mutuos. Status social: Igual que el patrimonio, el status puede mantenerse durante más tiempo. La posición social encuentra parte del camino hecho, por la simple circunstancia de pertenecer a la familia. A partir de ahí, lo que cada uno haga de más será bienvenido por todos. Aunque esto supone una renuncia al individualismo, y en cierto modo a la independencia; un miembro puede abusar del STATUS familiar, y que otros arreglen los desaguisados. La Autoridad: No es posible hoy día la autoridad patriarcal absoluta; es necesario un importante grado de autonomía en las decisiones y en las normas, y una independencia económica real. Pero es importante una cabeza para mantener la cohesión, la identidad y el patrimonio de la familia. Cómo encaja este tipo de familia La tendencia actual de nuestra sociedad es la familia NUCLEAR, porque es básicamente individualista. Es importante potenciar la familia EXTENSA para acortar la brecha entre el Estado, cada vez más poderoso, y el individuo, cada vez más solo. La vida en medio urbano aumenta la distancia práctica entre las distintas unidades de la familia, y hace las relaciones más distantes. Hay que estrechar las relaciones, compartiendo proyectos económicos, buscando reunirse sin necesidad de motivos especiales, aprovechar las vacaciones para intimar, viajes en conjunto, ... El Estado está asumiendo muchas de las funciones de la familia. Hay que recuperarlas. La defensa mutua. La educación (y parte de la enseñanza). El cuidado de los incapacitados. La búsqueda de empleo. La mediación en las crisis afectivas. Fundamentalmente, hay que TOMAR CONCIENCIA de la familia. Hay que darse cuenta de que independencia no es individualismo; al contrario, la cooperación permite mayor independencia. Pero hay dos aspectos que chocan especialmente con la cultura en la que vivimos: el matrimonio y el papel de la mujer. El Matrimonio Cuando nos casamos, después de un noviazgo más o menos largo, conocíamos muchas cosas de nuestra pareja, pero había muchas otras ignoradas. Ha sido necesario adaptarse. Si se cierra o no la tapa del WC. Si la ensalada es antes o después del plato fuerte. Si leer antes de dormir molesta al otro con la luz. Hasta dónde hay que permitir caprichos a los niños. Dónde se deja la ropa sucia. Quién tiene que sacar la basura. Montones de pequeños detalles que coordinar, porque en la familia original de cada uno el "como Dios manda" se entendía de forma distinta. Más difícil aún es la adaptación a la familia del otro, que no ha tenido arte ni parte en la decisión, y no se plantea más cambios en sus costumbres que los obligados por la cortesía. Cada uno se encuentra frecuentemente ante el dilema de tomar partido por su pareja o por su familia original. Si opta por la pareja, se distancia de la familia extensa, y su familia nuclear renuncia a apoyos importantes y se debilita. Si opta por la familia original, la relación matrimonial se resiente, y su familia NUCLEAR se debilita igualmente. Sin embargo, para una familia EXTENSA es más fácil asimilar nuevos miembros por matrimonio. El hecho de tener de forma habitual más diversidad de caracteres y más variedad en las normas, hace sencillo (incluso, hace posible) un reconocimiento de otras peculiaridades, y una adaptación mutua más suave. En la familia EXTENSA el matrimonio pierde importancia. Deja de ser una "AVENTURA ENTRE DOS" para ser una parte más de un proyecto de grupo, más amplio. Y aunque eso de "Y SE CASARON Y FUERON FELICES" es tan sólo de cuento de hadas, no por eso es una ilusión menos encantadora, una cosa personalísima, determinante de la propia vida. A cambio, los matrimonios serán más estables; hay más que perder y menos que ganar en las crisis, que no afectan tanto a los hijos; la amenaza de separación deja de ser fuerte y agresiva; y con un reparto de cargas más llevadero, hay menos motivos de fricción. Como nuestros matrimonios no se hicieron teniendo esta CONCIENCIA DE FAMILIA, tendremos que hacer un esfuerzo especial de comprensión y de tolerancia. Pero nuestros hijos no lo van a tener mucho más fácil: si se mantiene en la cultura el modelo de familia NUCLEAR como ideal, el INDIVIDUALISMO como valor primordial, y el ENAMORAMIENTO como criterio para la elección de pareja, puede ser improbable que encuentren una que puedan integrar en la familia. El papel de la mujer En nuestra cultura, la mujer sigue relegada a las tareas domésticas, y discriminada en las económicas. Sobre todo la mujer casada. A pesar de la supuesta igualdad. A pesar del feminismo. A pesar de las declaraciones de derechos. Si no hay trabajo para todos, trabajarán preferentemente los hombres. Si el marido y la mujer trabajan, las casa y los niños serán principalmente a cargo de la mujer. El ideal de "FEMINIDAD" es una mujer dócil y complaciente, dependiente, pasiva. Frente al de "VIRILIDAD", que es dominante, independiente y agresivo. Pues bien: la familia EXTENSA puede ser una posibilidad real de que la mujer abandone su histórica MINORÍA DE EDAD. Reconociendo que el embarazo y la lactancia son las únicas características femeninas; o incluyendo tal vez ciertas diferencias psicológicas, como el instinto maternal, una afectividad propia, y cosas así. Y admitiendo además que frente a la sociedad en general (de puertas afuera) deberán mostrar una cierta conducta "FEMENINA". Como conclusión Os invito a TOMAR CONCIENCIA de pertenecer a una familia, como grupo social diferenciado; a que intentéis explicar los problemas, los proyectos y las soluciones a la luz de estas reflexiones mías; y a que las toméis como punto de partida, que será conveniente discutir y madurar. |
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